Orígenes del conflicto de Donbass

Rusos y ucranianos son eslavos descendientes de nobles guerreros vikingos. El primer Estado de Rusia, la Rus de Kiev, surge en el siglo IX y en el año 988, luego del bautizo del Príncipe Vladímir, adopta el cristianismo ortodoxo traído desde el Imperio bizantino por los santos Cirilo y Metodio. La simbiosis de las culturas eslava y bizantina caracteriza al Imperio Ruso y a la Rusia moderna.

A partir de la derrota de los mongoles, en la batalla de Kulikovo de 1380, el Principado de Moscú se expande y conforma el Imperio Ruso, que se extiende desde Polonia y Finlandia hasta el norte de California y Alaska. Luego de la caída de Bizancio en 1453, Rusia se convierte en el mayor Estado Cristiano del mundo.

El zar Iván IV consolida el Estado Ruso. Pedro I, el Grande, derrota a los invasores suecos en Poltava, culturiza Rusia y funda San Petersburgo. Catalina II, la Grande, conquista Crimea para Rusia y transforma a Rusia en potencia europea.

En 1812, Napoleón invade Rusia y luego es derrotado de la batalla de Borodinó; en suelo ruso perece casi el 90% de sus fuerzas. En 1861, Alejandro II decreta la abolición de la servidumbre y emprende reformas que facilitan la industrialización de Rusia. Después de la Revolución de 1905, Nicolás II nombra Primer Ministro a Stolypin, quien implementa un plan de modernización, inicia una reforma agraria que abastece a las ciudades con productos baratos y reduce las importaciones. Su muerte en 1911, en un atentado terrorista, frena estas reformas.

La Revolución Rusa estalla el 7 de noviembre de 1917, como una de las tantas secuelas de la Primera Guerra Mundial, porque Rusia era el eslabón más débil de la cadena de potencias imperialistas de esa época. La guerra civil, que se desata entre 1917 y 1922, desangra a Rusia. En este periodo se desarrolla el nacionalismo ucraniano, que funda la República Popular de Ucrania entre noviembre de 1917 y febrero de 1921, que es combatida por el resto de movimientos políticos de Ucrania.

Finalmente, el Ejército Rojo gana la Guerra Civil Rusa y controla todo el territorio ucraniano. El 30 de diciembre de 1922 se funda la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, conformada por las Repúblicas Socialistas Soviéticas de Rusia, Ucrania, Bielorrusia y Transcaucasia. Los nacionalistas ucranianos pasan a la clandestinidad.

Hitler conforma en 1941 la coalición militar más poderosa de la historia y con sus aliados invade Rusia ese mismo año, lo que provoca la muerte de 27 millones de sus ciudadanos, entre ellos, ocho millones de ucranianos. La guerra contra los pueblos de Rusia fue una guerra de exterminio. Según la doctrina nazi del “espacio vital”, Europa del Este estaba poblada por hombres inferiores de origen eslavo, que debían ser eliminados en su totalidad, sus territorios pasarían a ser ocupados por Alemania; esto explica porque hubo tantos civiles muertos en las zona ocupadas de la URSS.

Stepán Bandera, héroe nacional de la actual Ucrania y declarado criminal de guerra en los juicios de Núremberg, es el más connotado líder del nacionalismo ucraniano. Durante la Segunda Guerra Mundial participó en los asesinatos de millones de ciudadanos soviéticos y de otros países. A las Fuerzas Armadas del Tercer Reich les repugnaba mancharse las manos con sangre humana, por lo que encargaban ese trabajo sucio a sus vasallos, en muchos casos, a las huestes de Bandera. Al finalizar la guerra, los partidarios de Bandera escaparon a EEUU y Canadá.

A partir de la desaparición de la Unión Soviética, en Ucrania reina el caos, no se celebran elecciones libres ni justas, sino una farsa, y las reformas económicas son un calvario para su pueblo, que ahora es el más pobre de Europa. También son una farsa las medidas adoptadas para mejorar la inversión extranjera, porque la banca de Ucrania es un sistema de latrocinio a gran escala, un desastre completo.

Desde el fatídico 9/11, el mundo cambió para mal, el poder en Occidente fue tomado por un sector elitista y prepotente, los Neocon, que aspira al dominio mundial; está instalado en lo profundo del poder estadounidense y ha conducido al planeta al borde de la hecatombe. En noviembre de 2013, los Neocon organizaron el sangriento golpe de Estado de Ucrania. Victoria Nuland fue a Kiev para respaldar a los nazis del Sector de Derecha, que cometieron múltiples actos criminales en Euromaidan. Los gobiernos europeos se sumaron a su realización sin que les importe el ¡Fuck the UE!, pronunciado por Victoria Nuland en una conversación con el embajador de Estados Unidos.

Occidente sostiene que el gobierno de Kiev es demócrata. ¿Será una democracia nazi?, porque nazis sí son, pues usan sus símbolos y marchan al estilo nazi, rinden culto a Hitler, son antisemitas y antirusos y emplean los métodos represivos que usaron las SS. Si eso no es nazismo, la inquisición medieval sería un baile de gala.

Ante tanta atrocidad, ¿qué dijeron los líderes de la UE y EEUU? ¡Nada! Sólo acusaron de terrorista a la población que no se amedrantó y desconoció al gobierno nazi. ¡Qué barbaridad! ¿Desde cuándo es terrorismo el amor a la libertad? ¿Adónde arrojaron la Declaración Universal de los Derechos del Hombre? ¿Es que es papel higiénico la Constitución de EEUU, que otorga el derecho a luchar por la independencia nacional? ¿Qué intereses espurios de Occidente se ocultan detrás de tanta ignominia organizada?

¡Qué insensatez se vive! Victoria Nuland, nieta de judíos que para sobrevivir al exterminio debieron escapar del antisemitismo ucraniano, apoya a los descendientes de los verdugos de sus antepasados -los nacionalistas de Ucrania, abigarrados aliados de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial-, que son quienes sacan buena tajada de los 5.000 millones de dólares que EEUU destinó para, según ella, apoyar las aspiraciones del pueblo ucraniano para tener un gobierno fuerte y democrático que represente sus intereses; en palabras más veraces, en la preparación de insurgentes, el pago a la quinta columna y la siembra de odio a Rusia en los medios de información.

En estas circunstancias apareció en la arena política mundial el presidente de Ucrania, Zelenski, un payaso de profesión, que fue electo en una contienda amañada, por decir lo menos, pues en ella se prohibió la participación de todos los candidatos de la oposición; tiene su punto de apoyo en la OTAN y en los acólitos de Stepán Bandera.

Vale la pena recordar que al este de Ucrania, a partir del 12 de abril de 2014, se desarrolla “La guerra del Donbass”, enfrentamiento armado que es la reacción al sangriento golpe de Estado de Euromaidán y condujo a que las provincias de Donetsk y Lugansk declaren su independencia de Ucrania.

A partir de la mitad de febrero de 2022, en el Donbass se incrementaron las tensiones y el conflicto se empeoró debido a que el gobierno de Kiev intensificó los bombardeos con artillería pesada a los territorios de Donetsk y Lugansk, lo que era una señal de que buscaba resolver el conflicto militarmente. ¿Qué exigió Occidente a Rusia? Que se cruzara de brazos y permaneciera impávida mientras Kiev aniquilaba el Donbass.

En diciembre de 2021, el Presidente Zelenski otorgó el título de Héroe Nacional de Ucrania, con la Orden de la Estrella Dorada, a Dmytri Kotsyubailo, sanguinario líder del grupo paramilitar nazi Sector de Derecha. Sus partidarios agredieron en Odesa el 2 de mayo de 2014 a gente desarmada, a la que, luego de refugiarse en la Casa de los Sindicatos, quemaron vivos, después se fotografiaron junto a las víctimas carbonizadas y burlonamente los llamaron negros. ¡Criminales!

Durante los ocho años transcurridos desde el golpe de Estado de Euromaidán hasta el inicio de la actual operación militar rusa, los nazis ucranianos han asesinado a por lo menos 14.000 civiles de Donbass, de ellos 500 niños, y se aprestaban a eliminar a sus cuatro millones de habitantes.

En estas circunstancias, el Ministerio de Defensa de la Federación Rusa halló una serie de documentos secretos de la Guardia Nacional Ucraniana, que contenían el plan para atacar el 8 de marzo de 2022 al Donbass. En la perpetración de este plan debía participar la mayor parte de las fuerzas nazis. Fue la inminencia de un ataque de gran envergadura lo que llevó al gobierno de Rusia a reconocer urgentemente a las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk; para abordar la situación creada se reunió el Consejo de Seguridad de Rusia.

El 24 de febrero de 2022, el Presidente Putin anunció la decisión de enviar tropas rusas a Ucrania, con la misión de desnazificar y desmilitarizar a Ucrania. Rusia no podía permanecer en calma mientras los fascistas de Ucrania masacraban a millones de rusos de Donetsk y Lugansk; tenía que hacer lo que hizo, sin que le importe el costo de dar este paso. No hacerlo hubiera significado permitir que en su frontera se consolide un régimen nazi, con capacidad de fabricar armas atómicas, y que se exterminara a millones de rusos que viven en Ucrania, como ha estado pasando en los últimos ocho años. En Ucrania, por lo visto, Rusia ha cruzado el Rubicón.

Rodolfo Bueno Ortiz